Del deporte también se sale

Primeras semanas de julio; el mercurio en las horas centrales no baja de 38 y lo del fresquito nocturno se ha convertido casi en una utopía, uno de esos deseos a los que pedir al genio de la lámpara. Pero no, por más que lo deseas no aparecen ni la lámpara, ni el genio ni esa anhelada brisa. A las 12 de la noche el termómetro marca 34º, tus amigos andan por el barrio de cañas y tú, tras declinar elegantemente la oferta… sales a trotar un rato. La reacción es instantánea: empiezan a caer mensajes vía WhatsApp: “Del deporte se sale. Tranquilo, te ayudaremos”.
¿Exageran tus amigos? No necesariamente. No nos cansaremos de alabar las bondades del deporte en general –y del running en particular–, y no vamos a recordarte los beneficios que supone para la salud física y mental pero, ¿sabes cuándo frenar? Mejorar tus marcas –si ése es tu objetivo– supone renunciar a muchas otras cosas en tu vida diaria, pero ¡sin pasarse! Traspasar la línea que separa la disciplina deportiva de la obsesión es más fácil de lo que parece y, aunque a veces no se perciban, los costes para tu vida social (y tu propia satisfacción) pueden ser demasiado altos: ¿Estás seguro de que batir tu marca personal es más importante que compartir esa cañita con los amigos?

Un amigo y ‘exyonqui’ del running (cuyo nombre guardamos en el anonimato, aunque está orgulloso de haber aprendido la lección) lo tiene claro: “Ninguna carrera, ningún entrenamiento, ninguna hora empleada en hacer deporte vale la pena si dejamos de estar con la gente que más nos quiere y a la que más queremos. El deporte está sobrevalorado, sirve para estar sano, a partir de ahí se convierte en hedonismo y no mola un pelo”.

Si no eres atleta profesional, tendrás que compaginar trabajo, entrenamientos, familia, amigos y descanso. Una mezcla que precisa del equilibrio exacto para conseguir tus objetivos deportivos sin renunciar a tu vida social. Haz que el running te ayude a disfrutar de tu día a día, pero cuida de no convertirte en un esclavo de las zapas y acabar renunciando a los pequeños placeres de la vida. Si ya es demasiado tarde, tranquilo, no todo está perdido: mira a tu alrededor, estás rodeado de compañeros, amigos y familiares dispuestos a ‘recuperarte’.

by “Runners.es”

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