Cuando el atletismo te da la espalda

Ver a Toni Abadía sufrir para llegar a meta, a casi una vuelta del vencedor de su semifinal de 5.000 metros, me ha hecho reflexionar sobre la dureza del atletismo, el trabajo que hay detrás, las historias que a veces pasan desapercibidas y las críticas ligeras que se lanzan por desconocimiento. Esa exigencia del deporte profesional de estar a punto el día D y la hora H, y que a veces, por causas ajenas a la voluntad del atleta, no se logra. A veces, cuando se juzga el rendimiento colectivo del atletismo español -lo mismo que con otros deportes- se olvidan las circunstancias que han rodeado a cada participante. Y en este caso que nos ocupa, el trabajo que han realizado, su profesionalidad y su puesta a punto queda fuera de toda duda. Y por lo que han demostrado en pista, merecen un reconocimiento, más allá del resultado logrado.

Toni Abadía ha sido esta temporada campeón de España de cross, de 10 kilómetros en ruta y de 10.000 en pista, además de subcampeón en 5.000 metros. La pasada campaña chocó mentalmente contra la mínima de 5.000 metros cuando estaba en sus piernas, pero en 2016 no cometió el mismo error y se aseguró su presencia en los Juegos con una marca de 13.12.68. Tal era su ilusión por competir en la cita reina del atletismo que se tatuó los aros olímpicos poco antes de viajar a Brasil… Pero con lo que no contaba es con una grastroenteritis que le dejó ko la víspera de la prueba. Dio igual. Su ilusión era competir en unos Juegos y Abadía se tragó el dolor, la fiebre con la que saltó a la pista y el orgullo de verse descolgado a ritmos totalmente asequibles para perseguir un objetivo, llegar a meta. Casi doblado, con un crono de 14.33, llegó a meta, entre lágrimas y vacío. Esta madrugada, a la hora de anochecer en Brasil, el aragonés seguía en la cama, con dolores estomacales y fiebre, molido por el esfuerzo pero con el orgullo de haber corrido en unos Juegos…

Fernando Carro es una de las firmes promesas de los obstáculos españoles. El año pasado, siendo sub’23, viajó al Mundial de Pekín y esta temporada debía de ser la de su confirmación. Pero el madrileño arrastra desde el curso pasado una fascitis plantar que le ha traído de cabeza todo el año, pero que no le ha impedido ni lograr su clasificación olímpica, ni ser quinto en el Nacional de cross ni subcampeón de España de obstáculos. Carro llegó a Río ilusionado porque los dolores habían remitido el último mes y podía correr sin problemas, pero al saltar la primera ría, una mala caída le reprodujo de inmediato todos los problemas. Cojo, descolgado, fue capaz incluso de esprintar toda la recta para evitar ser último. No lo logró, pero sí terminar la prueba y ser atleta olímpico.

En la misma especialidad, Diana Martín quedó eliminada, pero logró su mejor marca del año dándolo todo para completar su última carrera de obstáculos. Una década de saltos la han provocado tantas lesiones que la madrileña ha dicho basta. Pero lo hizo terminando la cita olímpica.

Hay más casos. Los de las maratonianas Estela Navascués y Alessandra Aguilar, que tuvieron que abandonar por un golpe de calor y un mareo también provocado por el calor, después de haber estado todo el año preparando la maratón olímpica y adaptándose a las exigentes condiciones de Río, o el problema que sufrió Javi Guerra, que se queda sin competir por una tromboflebitis causada en el viaje en avión…

Para todos ellos, mi reconocimiento por su esfuerzo y su trabajo. A veces, el atletismo es ingrato y tiene estas malas jugadas, pero a buen seguro que todos ellos tendrán una nueva oportunidad para demostrar su calidad y aportar éxitos al deporte español.

Autor: @igorbarcia

Fuente: EL CORREO

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